lunes, enero 4
lunes, noviembre 16
Una copia imprecisa de un detalle de La Piedad de Ribera
Tal y como el título lo indica, la copia es imprecisa en varios aspectos: color, posición de las manos, anatomía y expresión original. Como otras obras en este espacio, es un boceto rápido y acelerado. Excelente opción para expresar impresiones inmediatas.Ví horror en esa imagen. No es la mujer que acaba de perder a su hijo (como en la imagen de Jusepe de Ribera); es la inexplicable sensación de terror ante un universo opresivo, oscuro e incierto.
De todos modos, la interpretación no corresponde sólo al autor, ni a sus seguidores...
domingo, octubre 25
jueves, octubre 22
martes, octubre 20
viernes, diciembre 26
La Casa de Asterión

Hace ya varios años que George Frederick Watts pintó su "Minotauro", durante una época que se hallaba entre el idealismo que le precedía y la innovación que le había de seguir. Un tiempo después e inspirado por esa pintura, Jorge Luis Borges -tan fantástico como filosófico- escribiría el cuento corto que titula esta entrada.
Ahora presento este dibujo de autoría propia y de inspiración idéntica a la de Borges. Ambos tienen algo en común: la introspección. Sin embargo, es el autor argentino quien agrega profundidad al "egonauta" Asterión. Éste, en su soledad, en su exilio y su distinción aparentemente sólo mental, se encuentra meditabundo, creyendo entenderlo todo y conocer perfectamente su entorno. Vaya sorpresa la que se llevaría su espíritu si se desdoblara hacia afuera.
Luego de haber leído El Aleph y El Lobo Estepario (el primero, del escritor ya mencionado, el segundo, de Herman Hesse) es que la interpretación de mi interpretación se hizo clara y más fácil. Quien lleva a cabo una labor tan cruel como la extinción de la vida -propia o ajena- encerrado en sí mismo y viendo a la luna como algo intocable e insondable, no entiende claramente en dónde se encuentra. Trata de descifrarlo y traducirlo a palabras; lo intenta comprender desde donde halla el hogar de su espíritu y falla en sintetizar ese increíble exceso de estímulos. Ciertamente sabe dónde vive y dónde mata, pero aún no sabe dónde más puede estar. No es necesario devorar el aliento de una vida para poderla apreciar con nuevos sentidos (el 6º y el 7º sentido incluidos).
Es así como el egonauta Asterión se encuentra a sí mismo, no sólo en su efigie sino en la de los demás, y trasciende así las barreras que le han impuesto su cuerpo y su alma.
Ahora presento este dibujo de autoría propia y de inspiración idéntica a la de Borges. Ambos tienen algo en común: la introspección. Sin embargo, es el autor argentino quien agrega profundidad al "egonauta" Asterión. Éste, en su soledad, en su exilio y su distinción aparentemente sólo mental, se encuentra meditabundo, creyendo entenderlo todo y conocer perfectamente su entorno. Vaya sorpresa la que se llevaría su espíritu si se desdoblara hacia afuera.
Luego de haber leído El Aleph y El Lobo Estepario (el primero, del escritor ya mencionado, el segundo, de Herman Hesse) es que la interpretación de mi interpretación se hizo clara y más fácil. Quien lleva a cabo una labor tan cruel como la extinción de la vida -propia o ajena- encerrado en sí mismo y viendo a la luna como algo intocable e insondable, no entiende claramente en dónde se encuentra. Trata de descifrarlo y traducirlo a palabras; lo intenta comprender desde donde halla el hogar de su espíritu y falla en sintetizar ese increíble exceso de estímulos. Ciertamente sabe dónde vive y dónde mata, pero aún no sabe dónde más puede estar. No es necesario devorar el aliento de una vida para poderla apreciar con nuevos sentidos (el 6º y el 7º sentido incluidos).
Es así como el egonauta Asterión se encuentra a sí mismo, no sólo en su efigie sino en la de los demás, y trasciende así las barreras que le han impuesto su cuerpo y su alma.
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